viernes, 2 de marzo de 2012

Que tan corto es el suspiro de un corazón roto,
Aquel que por error de otro paga ni mas ni menos que con su propia infelicidad.
Convirtiendo a quien lo posee, en alguien mísero.
Que tan corta es la mirada de un corazón roto,
Aquel que al alzar la vista hacía el cielo, siente como el cielo le devuelve toda su amargura con un cierto ardor que se disipa al bajar su mirada.
Que tan corta es la dicha de un corazón roto,
Aquel que al sonreír por una bella razón para existir, sufre por 100 razones para sentirse aún, más destrozado.
Que tan largo es el olvido de un corazón roto,
Aquel que cada objeto que lo rodea, hace que quien lo posee, llene su cabeza de recuerdos, que hagan que el corazón roto lata aceleradamente,
Cortando lentamente su respiración. Haciendo que poco a poco ese nudo que se atraviesa en medio de su garganta, lo haga sentir asfixiado, con ganas de lanzar un grito de desesperación al aire. Mientras tanto cualquier sentimiento, el más mínimo deseo, sonrisa, mirada; hagan que sus ojos se llenen de lágrimas.
Luego no lograrás ver nada, lo único que piensas es que nadie te escuche, ni nadie te mira. Ser invisible hacía los ojos del mundo.
Ojos que solo te quieren hacer aprender de mal manera.
Ojos que te llenan de vida, para que luego te la arrebaten.
Ojos que cuando te ven, te ven como alguien único, pero a la vez tan igual a todos.
Ojos que solo quieren hacerte caer, hasta verte ya acabado.
Ojos que prefiero estén ciegos, que no me hagan daño.



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