jueves, 9 de agosto de 2012

Tener tanta ira como para no poder soportar el peso de tu propio cuerpo.

Asemejarse al odio puro y resentimiento, propio de un ser abandonado.

No soportar que te hablen, que te miren, te reconozcan.

Sentir que te quemas por dentro, tanta fiebre que te enferma, te acosa, te vuelve cenizas.

No soy fénix, no puedo volar ni consumirme en mi misma para volver a nacer.
No soy piedra, no soy agua, no soy libre, no compongo dulces melodías, ni produzco buenos sentimientos, no soy nada ni me asemejo a nadie.

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